Villa Hipódromo, un espejo en el que hay que mirarse

Con la convicción como estandarte, la gente de Godoy Cruz consiguió que la Muni le diera los fondos para techar su estadio. Un club con una historia muy sufrida.

"Tanta veces me.mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí resucitando"... El sueño comenzó hace algunos meses cuando la gente de Villa Hipódromo se ilusionó con la posibilidad de techar aquella mítica esquina de Paso de Los Andes y Ortiz y comenzar a recuperar ese lugar que el terremoto de 1985 se llevó y que tardó casi 20 años en volver a ponerse de pie. Con todo el esfuerzo que le ponen cada día a la institución, los dirigentes comenzaron a caminar el barrio y a juntar firmas para poder presentar el proyecto en la Municipalidad y competir para quedarse con los 26 millones de pesos que la Municipalidad tenía destinado cómo presupuesto participativo. Fueron más de 4.000 los godoycruceños que votaron y, ayudados por la decisión de la Muni de remodelar la calle Pasó de Los Andes, allá por junio de este año el intendente Tadeo García Salazar anunciaba que “el club tiene un significado especial, ya que el año pasado cumplió cien años de darle contención deportiva a los vecinos de la zona. Además, explicó, esta obra fue la más votada dentro del presupuesto participativo, así que luego de un intenso trabajo de nuestro equipo técnico, podemos anunciar que hoy se publicó el llamado a licitación”. Javier Cabezas cuenta lo que costó y se emociona. El es uno de los hombres que le dieron impulso a la reconstrucción de ese lugar que fue fundado allá por 1918 por un grupo de inmigrantes checos. El club supo de glorias en básquet y en bochas hace medio siglo, pero todo se derrumbó aquel fatídico 26 de enero de hace 34 años. El futsal fue la actividad que revivió ese pedazo de historia. "Empezamos con 4 chicos a y tenemos más de 160 jugadores entrenando y engrandeciendo al club. Las categorías van desde microbio hasta senior, pasando también por el futsal femenino", agrega Javier que trabaja codo a codo con Walter Riveira, Mario Herrera y María Becerra, además del aporte de todos los vecinos. La devaluación y los vaivenes económicos del país llevaron a que en algún momento se dudará de la posibilidad de que alguien licitara la obra, pero la semana pasada se anunció la adjudicación y esta semana ya se colocó el cartel de obra y comenzaron a realizarse los primeros trabajos. El plazo de entrega es de 180 días por lo que la gente de la Villa ya se ilusiona con estar el año próximo jugando en el nuevo estadio. "Hice un nudo en el pañuelo, pero me acordé después, que no era la única vez, y seguí cantando". Por lo pronto, y demostrando la conciencia social de los dirigentes, se acercaron a la escuela Aguirre para ver la posibilidad de utilizar una cancha que está en la institución y se enteraron que la casa de estudios cumplirá esta semana 100 años con lo que ayudaron a cambiarle la cara y prepararla para el gran festejo. Una historia de esas que uno no debe dejar de contar, porque son las que demuestran que nada es imposible en el deporte y que las buenas acciones siempre deben estar por sobre las apetencias personales. "Somos un club chiquito en el medio de dos gigantes, cómo Jockey y Don Orione", decía uno de los socios en el momento que se hacían los primeros estudios de suelo, pero le faltó agregar que hace la misma contención social que los otros dos clubes. Esa humildad, esas ganas, esos sueños, los ha llevado a ser hoy uno de los clubes envidiados por otras instituciones que siguen llegando desde abajo, pero también el espejo para comprobar que nada es imposible, solo hay que proponérselo. "Cantando al sol como la cigarra, después de un año, bajo la tierra, igual que sobreviviente, que vuelve de la guerra"...

03/10/2019 - Autor: Maxi Salgado