Campeones, otra vez. Gracias Generación Dorada

Mendoza le ganó por 1 a 0 a Río Grande y se quedó con su título Argentino de Selecciones masculinas en forma consecutiva.

“Pentacampeón!!! Pentacampeón!!! Pentacampeón, pentacampeón!!!" gritan los muchachos abrazados en la mitad de la cancha.

Ahí está Diego Koltes mostrando su olfato de gol, el mismo que lo hizo ser el máximo anotador del mundial. Allá va el Chelo Mescolatti, pisando el balón, dejando rivales en el camino como postes, teniendo ojos en la nuca para siempre buscar al compañero mejor ubicado.

Festeja Renzo Grasso, abanderado del ímpetu borravino, con la calidad que lo llevó a ser elegido el mejor jugador del Mundial en Misiones.

Allá veo a Fede Pérez agrandando su imagen en el arco, frenando todo lo que le tiran y hasta convirtiéndose en un jugador más cuando el equipo va en ataque. Y ni que hablar de Gonzalo Pires, una ardilla que va, va y va. Que mete caños, que quita, que es fenómeno.

Ahí está el Gordo Páez, pivoteando y metiendo goles fundamentales como contra Comodoro, como lo hace todas las semanas en Cementista,

Por allá va Martín Cusa y Pepe Parada, héroes de mil batallas que siguen siendo fundamentales para el grupo y aportando su calidad cada vez que se lo necesitaba.

Ahí está Mendoza festejando, con las mismas ganas y humildad de siempre, el quinto campeonato Argentino consecutivo y el 13° de la historia.

Ayer, el 1 a 0 frente a Río Grande fue el moño a un proceso genial, inolvidable, el de Armando Corvalán como técnico de la borravino. Un proceso que arrancó en el 2015 en Misiones de la mano de un técnico que merece selección nacional, Un técnico que come y respira futsal. Un profesional con todas las letras.

Este equipo al que muchos criticaron porque no tenía recambio. Del que decían que era un grupo de seniors, demostró que sigue teniendo mucho para dar. Es que fue aplastando rivales en la zona, esa zona que muchos habían bautizado como la de la muerte (Ushuaia, Formosa y Metropolitana) y  supo como manejar las energías para la hora de los play off, ahí en la que nadie regala nada. Pasaron así Tucumán, Comodoro Rivadavia con el alargue incluído y ese gol para la historia de Mescolatti y Río Grande, que se plantó bien y puso las cosas complicadas.

Un grupo que, como bien expresaron todos, no tiene maldad ni envidia y que se fue haciendo fuerte con el correr de las temporadas.

La generación dorada de nuestro futsal, volvió a colgarse la medalla más linda, la que todos quieren tener. Siete de ellos, además, ya se coronaron como los mejores del mundo.

Mendoza ratifica así que es la casa del mejor futsal, una actividad que crece día a día en la provincia y ya se metió en el corazón de los amantes del deporte.  

 

22/06/2019 - Autor: