¿Qué pasó con el reglamento en Paraná?

El Nacional de Clubes femenino se juega en una cancha que no tiene las medidas reglamentarias y las chicas se quejan con razón.

Respeto por el reglamento. Eso debería ser un axioma ineludible del deporte y principalmente de quiénes son los encargados de organizar y velar por la práctica del mismo: los dirigentes. La situación en la que se ha planificado el torneo Nacional de Clubes femenino que se está disputando en Paraná, nos ha preocupado y nos lleva a ocuparnos del tema. Las noticias que llegan desde la capital de Entre Ríos de parte de las delegaciones mendocinas que están en el certamen, hablan de una desorganización y un desconocimiento hacia las reglas. Nuestras representantes nos han hecho saber algo que nos llama, y mucho, la atención. Nos estamos refiriendo a que el certamen tiene como sede principal un club (Olimpia) cuya cancha no tiene las medidas reglamentarias que exige la Confederación Argentina de Futsal, y más teniendo en cuenta que cuando nuestra Federación ha organizado algún certamen nacional se le ha exigido una infraestructura de primer nivel y hasta se le ha criticado situaciones insólitas. Para dar un ejemplo, en la última División de Honor organizada en nuestra provincia, hubo muchas quejas sobre la urgencia de tener que jugar algunos partidos en cancha de Don Orione, más allá de que el microestadio del Santo cumple ampliamente con las condiciones mínimas para ser sede de cualquier competencia nacional. Entendemos que el deporte todavía tiene mucho que crecer en lo edilicio, porque tenemos muchas veces condiciones similares con algunas instituciones, pero en este caso la situación supera lo doméstico porque hay cientos de jugadoras que han soñado y trabajado para estar en la competencia. El reclamo de las chicas se sustenta en una opinión coincidente acerca de un evidente desinterés hacia la rama femenina, más teniendo en cuenta que hace apenas un mes, la organización del Mundial masculino mostró otra cara. La mayor preocupación es que se ha sentado un precedente que abre muchos interrogantes de cara a los otros certámenes nacionales que vendrán en la temporada, teniendo en cuenta que este es el primero del año. Creemos sinceramente que todos los jugadores deben ser respetados como tales y eso comienza en las condiciones de competencia que son la que democratizan al juego. Cómo casa de seis de los equipos que están en el torneo, sentimos la necesidad de hacer escuchar el reclamo y esperamos que la situación no quede en una triste anécdota. La Confederación Argentina debe actuar en consecuencia con su condición de campeón del mundo. Tener que jugar un torneo en una cancha de básquet es una desprolijidad y esta es la peor enemiga del deporte.

08/05/2019 - Autor: